ARTÍCULO DE LA SEMANA
¿Cómo Negociar para GANAR?
La Autoridad Superior
Los vendedores inexpertos se tragan esta trampa con el anzuelo y hasta
con la caña. Hacen una presentación estupenda y en el momento de cerrar
la venta el prospecto les dice, “Todo se ve muy bien pero lo tengo que
consultar con mi esposa (abogado, contador, jardinero, perro, o gato)”
Esta es de hecho una de las mejores técnicas para negociar. Presta
atención. Siempre que negocio con mis proveedores les digo que, “tengo
que consultarlo con el resto de la gente.” Te daré un ejemplo de cómo
compré mi última impresora láser color.
Luego de que negocié el precio final esta es la conversación que se
lleva a cabo con el vendedor:
Yo: Bueno, el precio me parece correcto. Voy a chequear con el resto de
la gente y te llamaré mañana.
Al otro día...
Yo: Realmente las finanzas este mes no eran lo que pensaba, cuando hablé
con el resto de la gente me dijeron que era imposible comprar esa
impresora por US$ 3.200, pero me autorizaron a darte el sí por US$
2.950. Si no deberemos dejarlo para otra vez.
Vendedor: Este, bueno déjeme hablar con el gerente de ventas y le diré
si podemos hacer una excepción...
A los dos minutos volvió con un, “si podemos hacerlo.”
MORALEJA: Nunca reveles que tienes el poder de decisión total. Siempre
habla de que existe un “comité” al que debes consultar para tomar la
decisión. Y por supuesto ellos siempre son súper duros de convencer.
Otra cosa muy eficaz es decirles que puedes tomar decisiones hasta
cierto precio. Si lo que proponen es por debajo de ese precio, puedes
aceptar ahora mismo. Te asombrarás los resultados que puedes obtener con
esta simple técnica.
CONTRAATAQUE: Antes de hacer tu presentación, pregúntale a la otra
persona, “Si hoy llegamos a un acuerdo, ¿tienes tú la autoridad para
aprobarlo... o debes consultarlo con alguien más?” Si la persona con la
que estás tratando no es experta en negociación, es casi seguro que se
dejará llevar por su ego y dirá que el o ella tienen la autoridad para
decidir. Si la respuesta es no, entonces haz todo lo que esté a tu
alcance para hacer tu presentación a
toda la gente que estará involucrada en tomar la decisión. Si esto no es
posible, asegúrate de preguntarle a esta persona si va a recomendar una
decisión positiva.
Oferta No Disponible
Hace varios años trabajé para una editorial vendiendo avisos para sus
principales revistas. Muy frecuentemente la gente no sabía cuándo parar
de negociar. Para detener este proceso de “lijado” utilizaba la
siguiente técnica que demostraré con un ejemplo.
Comprador: ¿US $ 325 dijiste? No, ya se que me estás haciendo una buena
rebaja pero lo máximo que voy a pagar son US$ 250.
Yo: Bueno, no tengo autoridad para hacer esta rebaja. Tendré que hablar
con mi superior y te llamo en una hora.
Comprador: OK
Una hora más tarde...
Yo: Te voy a tener que pedir disculpas. Cuando te dije que podías tener
el aviso por US $ 325 cometí un error en el cálculo. Mi superior se dio
cuenta y dice que el precio más bajo que te podemos dar es US $ 365.
Comprador: ¿Cómo? Ah no, a mi me prometiste que me lo podías dejar en US
$ 325 y espero que cumplas tu palabra. Si cometiste un error lo lamento
mucho.
Yo: Déjame hablar con mi superior de vuelta y explicarle la situación.
Unos segundos después...
Yo: Dice que este mes lo puedes tener a ese precio debido a mi error,
pero el mes que viene...
Como ves, cuando el comprador se da cuenta de que no va a poder ni
siquiera acceder al mejor precio que yo le había ofrecido, se olvida
inmediatamente del precio que buscaba obtener originalmente. En este
ejemplo también usé la técnica de apelar a la autoridad superior.
Me Levanto y me Voy
Cuando llegas a un punto en la negociación en que piensas, “He estado
negociando por tanto tiempo por esto que no importa a qué precio pero lo
voy a obtener,” perdiste la negociación. Siempre debes estar dispuesto a
levantarte e irte si no logras la meta mínima que te habías propuesto.
En perspectiva, no hay ninguna negociación que sea tan importante para
obtenerla a cualquier precio — y si tienes una buena alternativa (como
demandar a la otra parte) quizás esto te convenga más que un mal
acuerdo.
Cuando comunicas esto a tu oponente muchas veces reconsideran y te
ofrecen lo que tú quieres.
Por ejemplo, negociando el precio de avisos en una revista le dije al
vendedor, “Hemos estado negociando por 20 minutos y estamos dando
vueltas en círculo. El precio máximo que voy a pagar son US $ 250. Este
es mi número de teléfono 01234 123 123. Habla con tu gerente de ventas.
Si logras que me dé ese precio, llámame y pondré el aviso, si no solo
avisaré en las revistas de tus competidores.”
Dos horas más tarde me llamó para decirme que podíamos hacerlo.
El Criterio Imparcial
Veamos primero un ejemplo extraído del libro Getting to YES por Roger
Fisher y William Ury para entender esta técnica...
“Es la política de la empresa”
Este es un caso real en donde una de las partes decidió regatear y la
otra aplicó el Criterio Imparcial. Tom, uno de nuestros colegas, tenía
su auto estacionado y volvió para encontrarlo totalmente destruido por
un camión de basura. El auto estaba asegurado, pero el monto exacto que
Tom recuperaría debía ser negociado con el corredor de seguros...
Corredor de Seguros: Estudiamos el caso y hemos decidido que está
cubierto por su póliza. Esto significa que tiene derecho a una
indemnización de US $ 3,300.
Tom: Bien ¿Cómo llegaron a esa cifra?
CdS: Esto es lo que decidimos que es el valor del auto.
Tom: Entiendo pero, ¿qué procedimiento utilizaron para determinar esa
cantidad? ¿Saben dónde puedo comprarme un auto comparable por ese
precio?
CdS: ¿Cuánto es lo que quiere recibir?
Tom: Lo que me corresponda de acuerdo a mi póliza. Encontré un auto
usado parecido al que tenía por US $ 3.850. Sumando a esto los impuestos
y comisiones, quedaría en unos US $ 4.000.
CdS: ¡US $ 4.000! ¡Eso es demasiado!
Tom: No estoy pidiendo US $ 4.000 o US $ 3.000 o US $ 5.000, sino una
indemnización justa. ¿Está de acuerdo que es justo que reciba lo
suficiente como para remplazar mi auto?
CdS: OK, le ofrezco US $ 3.500. Eso es lo máximo que le puedo dar. Es la
política de la empresa.
Tom: ¿Cómo es que la empresa determinó esto?
CdS: Mire, US $ 3.500 es lo máximo que recibirá. Tómelo o déjelo.
Tom: US $ 3.500 puede ser justo. No lo sé. De verdad entiendo su
posición si está atado por la política de su empresa. Pero a no ser que
pueda darme las razones objetivas por las que llegó a esta cifra, creo
que tengo una mejor oportunidad en una corte de justicia. ¿Por qué no
estudiamos el asunto y hablamos nuevamente al respecto? ¿Le queda bien
el Miércoles a las once?
***
CdS: OK, Sr. Griffith, tengo un aviso aquí en el periódico ofreciendo un
Taurus del año 89 por US $ 6,800.
Tom: Bien. ¿Qué dice respecto a las millas?
CdS: 49,000 ¿Por qué?
Tom: Porque el mío solo tenía 25.000 millas. ¿Cuánto incrementa el valor
de acuerdo a sus ajustes?
CdS: Déjeme ver… US $ 450.
Tom: Asumiendo el posible precio base de US $ 6.800, esto sube el monto
a US $ 7,250. ¿Dice algo con respecto a la radio?
CdS: No.
Tom: ¿Cuánto más extra por esto de acuerdo a sus ajustes?
CdS: US $ 125.
Tom: ¿Cuánto más por aire acondicionado?
***
Media hora más tarde Tom salió de la aseguradora con un cheque por US $
8,024.
Este es un principio que puede ser usado en cualquier negociación de
medianamente compleja o importante para arriba. (Si estás negociando
comprar un sartén no te recomiendo que la uses.) Pero es absolutamente
imprescindible que la utilices en casos en que tu seguridad o la de
otras personas están involucradas. Por ejemplo, nunca negocies la
calidad de los materiales de construcción de un edificio, siempre
utiliza un criterio imparcial para determinar la calidad mínima que
usarás.
Como Rebajar Precios
Digamos que estás vendiendo un producto cuyo precio de lista es US $
18,000 y puedes rebajarlo hasta US $ 16.500. La mayoría de los
vendedores primero rebajan un poco para ver que tan alto pueden vender
su producto — digamos por ejemplo US $ 300. Luego continúan rebajando
sin ningún patrón: US $ 400 más, otros US $ 500 y finalmente los últimos
US $ 300 hasta rebajar todo lo que podían — perdiendo así todo el
descuento.
Primero que nada, te aconsejo que no rebajes el precio siempre que sea
posible. Pero si tienes que rebajar, la siguiente es la forma correcta
de hacerlo...
Comienza con un descuento grande y luego continúa con descuentos cada
vez más chicos.
Ejemplo: Descuenta US $ 580, luego US $ 95, y luego US $ 50. ¿Total
descontado? Solo US $ 725. Pero lo más importante es que, sin decirlo
directamente, haz convencido al cliente que no tienes más margen para
rebajar.
Probablemente ya sepas que el pilar de mi filosofía para el éxito
personal y empresarial es saber cómo comunicarse efectivamente con otras
personas. Y saber cómo negociar es una parte crítica de las técnicas de
comunicación interpersonal.
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